Exposiciones

El Paisaje recobrado

Víctor López-Rúa

09/11/2019 - 20/01/2020

Obras y Biografía del artista

Un espectador atento al desarrollo de los acontecimientos artísticos de los últimos tiempos habrá caído en la cuenta, pienso, de que el concepto Paisaje ha entrado a formar parte de muchas de las últimas grandes exposiciones que se han llevado a cabo en el contexto internacional. Es, pues, pertinente afirmar que el Paisaje está de moda entre las inquietudes estéticas de los comisarios -curadores-, críticos y especialistas. (...)

El paisaje, por lo tanto, concebido desde este punto de vista, implica un análisis multidisciplinar del entorno natural, es decir, que requiere de una metodología científica para su investigación, cuyas conclusiones están dirigidas a crear un debate en la sociedad, y en la que las cuestiones estéticas, como la preservación de su belleza -denuncia de su destrucción- el tipo de urbanismo y la arquitectura, se relacionan con conceptos éticos como la identidad del territorio, la conciencia medioambiental o la reacción de la sociedad civil (...)

Lo que pretende este conjunto de obras es hacer reflexionar al espectador sobre la pervivencia, dentro del arte contemporáneo, de una manera de entender el paisaje que aborda el puro acto de mirar, de mirar e interiorizar lo que vemos, de apropiarnos de una parte de la naturaleza, cuya identidad como paisaje nace al bautizarlo como “nuestro” -porque la naturaleza existe per se y el paisaje solo existe en relación con el hombre-. Ese acto contemplativo provocador de la creación plástica se enfrenta a la velocidad maquinal que impera en nuestra sociedad, que nos tienta con la inmediatez, que nos embauca con su liturgia finalista, y que, según el urbanista y pensador francés Paul Virilio, actúa como una potencia de destrucción que liquida la capacidad de análisis. A contracorriente, entonces, nos sumergimos en la ascesis del trabajo que implica concentración y meditación, y que nos acerca a la ansiada plenitud creadora; esto, claro, tiene su reflejo en una determinada recepción de la obra por el espectador, porque ya alejados de la dictadura del “aura fría”, el misterio encuentra su lugar en el ritual de la contemplación, provocando esa irrepetible aparición benjaminiana que, para el Pessoa del Libro del Desasosiego, es “nitidez en el alejamiento”. Víctor López-Rúa, 2019